Historias que motivan, historias que merecen un avión

Historias que motivan, historias que merecen un avión

Hay historias que motivan e inspiran. Historias de personas cuyos gestos o acciones nos hacen recuperar la fe en el ser humano. Conoce algunas de ellas a través de la iniciativa #historiasquemerecenunavion.

Si quieres conocer personas capaces de hacer un acto altruista y, con ello, mejorar la vida de otras personas, sigue leyendo:

¿Recordáis las terribles imágenes donde una periodista húngara ponía la zancadilla a un refugiado sirio que llevaba a su hijo en los brazos? Las cadenas de televisión las emitieron una y otra vez, los tertulianos de diarios y programas las comentaban y la mayoría de nosotros las miramos conmocionados creyendo que no podíamos hacer nada más allá de compartir las imágenes y nuestra indignación en las redes sociales. Sin embargo, Miguel Ánguel Galan hizo mucho más, ofreció un trabajo en su escuela de fútbol al refugiado sirio.

Los pequeños actos pueden sacar de grandes apuros a personas o ayudarles a sobrellevarlos. Arelis y Carlos, en pleno auge de la crisis, colgaron un cartel en el escaparate de su lavandería diciendo: “Si necesitas un traje limpio para una entrevista de trabajo, nosotros te lo lavamos gratis”.

Historias que merecen un avión es una iniciativa de la compañía aérea Vueling. Bautizan su nueva flota de aviones con nombres de personas anónimas cuyos gestos o acciones sean dignas de recordar, transmitir e imitar. Nombres que esconden historias que motivan en la lucha por conseguir un mundo más humano y solidario.

En ocasiones, cuando queremos ofrecer nuestra ayuda pensamos a lo grande, y esto nos puede bloquear y acabar renunciando. Podemos empezar por realizar pequeños actos: permitir la salida a un coche en un cruce, ceder nuestro asiento en un autobús, donar ropa que ya no usemos, escribir una carta de agradecimiento a nuestro profesor, entrenador o al camarero de un restaurante que nos atendió con simpatía… El fin es volvernos menos egoistas, ayudarnos entre nosotros.

Quizá nos guste ser solidarios y pensar en alguien más, a parte de nosotros, y un día decidamos conseguir videoconsolas en desuso y llevarlas a los centros oncológicos de los hospitales para hacer más llevadera la estancia a niños hospitalizados como hace Mónica Estévan.

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